Ciberseguridad: Realidades de los estudiantes universitarios de UML Sede Nueva Guinea

Cleverth Inés Ramírez
Ingeniero en sistemas
resp.laboratoriong@uml.edu.ni
ORCID:0009-0005-0269-678X

Universidad Martín Lutero

Resumen

Este estudio analiza las medidas de ciberseguridad adoptadas por los estudiantes de la Universidad Martín Lutero, Sede Nueva Guinea, con el propósito de evaluar su nivel de conocimiento, percepción de riesgos y aplicación de prácticas de protección digital. La investigación, de enfoque cuantitativo y descriptivo, utilizó un cuestionario estructurado para recopilar información sobre el uso de herramientas de seguridad, la actitud hacia la formación en ciberseguridad y la frecuencia con la que aplican buenas prácticas digitales.

Los resultados muestran que, si bien los estudiantes poseen conocimientos básicos en ciberseguridad y emplean medidas como contraseñas y antivirus, su aplicación es inconsistente. Se evidencian deficiencias en la adopción de estrategias avanzadas, como la autenticación multifactor y el cifrado de datos. Además, la percepción del riesgo es limitada, ya que muchos subestiman amenazas como el phishing y el uso de redes Wi-Fi públicas sin protección.

Se identificó que la falta de educación en ciberseguridad y la percepción de baja vulnerabilidad influyen en la limitada adopción de medidas de protección. Como parte de las recomendaciones, se propone integrar formación en ciberseguridad dentro del currículo universitario y desarrollar campañas de concienciación que promuevan el uso de herramientas avanzadas para la protección de datos personales y académicos.

Palabras clave: Ciberseguridad, percepción de riesgos, prácticas de protección digital

educación en ciberseguridad, autenticación multifactor.

CYBERSECURITY: THE REALITIES OF UML UNIVERSITY STUDENTS AT THE NEW GUINEA SITE.

 Abstract

 This study analyzes the cybersecurity measures adopted by students at Martin Luther University, Nueva Guinea Campus, with the aim of assessing their level of knowledge, risk perception, and application of digital protection practices. The research, with a quantitative and descriptive approach, used a structured questionnaire to gather information on the use of security tools, attitudes toward cybersecurity training, and the frequency with which they apply good digital practices.

The results show that, although students have basic cybersecurity knowledge and use measures such as passwords and antivirus, their application is inconsistent. Deficiencies are evident in the adoption of advanced strategies, such as multi-factor authentication and data encryption. Furthermore, risk perception is limited, as many underestimate threats such as phishing and the use of unprotected public Wi-Fi networks.

A lack of cybersecurity education and a perception of low vulnerability were identified as influencing the limited adoption of protective measures. As part of the recommendations, it is proposed to integrate cybersecurity training into the university curriculum and develop awareness campaigns that promote the use of advanced tools for the protection of personal and academic data.

Key Words: Cybersecurity, risk perception, digital protection practices cybersecurity education, multi-factor authentication.

1. Introducción

En la actualidad, la ciberseguridad se ha convertido en un aspecto fundamental dentro de los entornos digitales, especialmente en el ámbito educativo. Los estudiantes universitarios dependen cada vez más de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para la realización de actividades académicas, desde el acceso a plataformas de aprendizaje hasta la gestión de documentos personales y académicos en la nube. Sin embargo, este incremento en el uso de herramientas digitales también conlleva un aumento en la exposición a amenazas cibernéticas, tales como el phishing, el malware, el robo de datos y accesos no autorizados a sus dispositivos y cuentas.

A pesar de la creciente importancia de la ciberseguridad, diversos estudios han demostrado que los usuarios, especialmente los estudiantes universitarios, suelen tener un conocimiento limitado sobre las medidas de protección necesarias para resguardar su información en línea. El desconocimiento de herramientas como la autenticación multifactor, la encriptación de datos o la gestión segura de contraseñas contribuye a una mayor vulnerabilidad ante ataques cibernéticos. Esta situación plantea la necesidad de evaluar cómo los estudiantes protegen su información y qué factores influyen en la adopción (o no adopción) de medidas de seguridad digital.

Según Duarte (2023), frente al aumento de las amenazas en el mundo digital, donde en el 2022 se registraron sólo en América Latina y el Caribe, 360 mil millones de ciberataques dirigidos a sectores relacionados a la administración de servicios públicos, proveedores de servicios digitales, instituciones, compañías, empresas, bancos, financieras, personas particulares, entre otros, el Gobierno de Nicaragua a través del Tecnológico Nacional, INATEC y con el apoyo de la Cooperación Suiza, inauguró un laboratorio especializado para impartir de forma gratuita el curso de Técnicas de Protección de Ciberseguridad.

Por su parte, Garcés (2024) en su más reciente estudio realizado en el Incibe (Instituto Nacional de Ciberseguridad) logro constatar que en este se enseña a los oscenses a protegerse de los ciberdelitos, que han crecido un 300% y que  principalmente han sido  suplantaciones de páginas web, durante su investigación se da a conocer que cuyo objetivo por parte del Incibe es concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de la ciberseguridad, para evitar los ataques a través de dispositivos electrónicos y telefonía.

En el periodo enero-julio de 2024 el sector de la educación y la investigación ha sufrido una media de 1.491 ataques a la semana en España. A nivel global, el dato es de 3.086, lo que supone un aumento del 37% con respecto al año anterior y únicamente en el mes de julio, la empresa Check Point Software. ha rastreado la creación de 12.234 nuevos dominios relacionados con escuelas. Un negocio creciente para instituciones, profesores y ciberdelincuentes, así lo expresa (Molina, 2024) en su última investigación. Check Point Research (2024), afirma que las escuelas y universidades, con sus tesoros de datos confidenciales y sus medidas de ciberseguridad a menudo insuficientes, se han convertido en objetivos prioritarios para los ciberdelincuentes, esto es evidente en el último informe, la división de inteligencia sobre amenazas de Check Point® Software Technologies Ltd.

Algo muy importe es que según estudios realizados por entidades especializadas en materia de ciber seguridad, los estudiantes no son empleados sujetos a estrictas normas corporativas sobre el acceso adecuado a las redes ya que los mismos traen sus propios dispositivos al campus, trabajan desde alojamientos compartidos para estudiantes y se conectan a redes wifi públicas gratuitas sin pensar en los riesgos de seguridad como primera instancia, por lo que esta combinación ha contribuido a la tormenta perfecta.

Barrera (2024), afirma que la operadora de telecomunicaciones Claro sufrió fallos en sus sistemas el pasado viernes 02-02-2024 en los cuales algunos de sus equipos fueron comprometidos por un caso de «ransomware», en el cual la misma empresa confirmó del ataque a sus sistemas mediante un breve comunicado difundido en las cuentas de redes sociales de sus operaciones en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, esto refleja que no solo las grandes potencias a nivel mundial son punto focal o de interés para los ciberdelincuentes ya que estos no hacen excepciones a la hora de atacar.

Cada día el uso de dispositivos electrónicos portátiles es más estandarizado, a pesar que sus propósitos son diversificados, mientras algunos los usan con el objetivo de facilitar la comunicación, otros usuarios optan por entretenimiento y productividad, siendo estas las razones más comunes. No importa el uso para lo que este destinado nuestro dispositivo, siempre tendremos que guardar datos personales, ya sean avances o mejoras de nuestro videojuego favorito, hasta datos financieros, en cualquiera de los dos ejemplos, ninguno de los usuarios desea perder su información personal, ya sea mediante fraudes, estafas por internet, o cualquier otro perjuicio que involucre el mal uso de algunas de estas herramientas.

En este contexto, los estudiantes universitarios son usuarios activos de dispositivos y plataformas digitales para acceder a recursos académicos, interactuar en redes sociales y realizar transacciones en línea. Sin embargo, estos enfrentan un riesgo creciente de ser víctimas de amenazas cibernéticas debido a su limitado conocimiento y prácticas inadecuadas en seguridad informática, como lo es la gestión de contraseñas. Esto lo vemos reflejado en la investigación realizada por Chávez & Pazmiño (2024) donde en sus conclusiones expresan lo siguiente “Los datos recopilados revelan una carencia en la gestión de contraseñas, especialmente en el contexto del correo institucional, un porcentaje significativo de estudiantes muestra desconocimiento en prácticas de ciberseguridad relacionadas con la administración de contraseñas” (p. 39).

Otro estudio realizado por la Revista e Innovación en Educación Superior (TiES), demuestra que aquellos   estudiantes   que   sí   han   sido   víctimas   de   ciberataques   describen experiencias que varían en gravedad, desde el robo de cuentas de redes sociales hasta problemas financieros como la clonación de tarjetas de débito (López, Rodríguez, & Valenzuela, 2024).

Esto se debe porque a pesar de la creciente dependencia de herramientas digitales en el ámbito de la educación superior, la concienciación y formación en ciberseguridad no ha recibido la atención necesaria dentro de los programas académicos o actividades extracurriculares, las cuales permitan que los discentes se informen sobre el peligro al cual se exponen al hacer uso de la tecnología y que deberían aprender a cuidarse y tener responsabilidades tecnológicas para mantener la integridad de todos sus datos. La presente problemática, no solo afecta directamente a cada individuo, sino que las demás personas que pertenezcan al gremio estudiantil, están expuestas a cualquier riesgo de forma colateral, debido a que mediante un ataque se puede hacer la suplantación de identidades, técnica muy utilizada para extorsiones y fraudes.

En nuestro país, las instituciones de educación superior han impulsado campañas informativas sobre ciberseguridad, con la idea de minimizar la desinformación en entornos educativos, para reducir los riesgos de ataques mediante correos maliciosos, los cuales pueden provocar el que nuestros dispositivos sean una puerta a de entrada para los ciberdelincuentes que buscan la obtención de datos de todos en general.

2. Metodología investigativa

El estudio siguió una metodología cuantitativa, por medio de esta se recopilaron y análisis de datos numéricos con el objetivo de describir y explicar la situación con la ciberseguridad estudiantil en UML Sede Nueva Guinea. Se usa un diseño descriptivo evaluando las medidas de ciberseguridad adoptadas por los estudiantes de la Universidad UML entre los meses de diciembre de 2024 a febrero de 2025.

La población tomada para la realización de este trabajo fue de 72 estudiantes. Para la muestra, se ha tomado como punto focal a los estudiantes de 4to y 5to año, correspondientes a las diversas carreras que la Universidad Martín Lutero, sede Nueva Guinea, ofrece actualmente en el año 2025, siendo nuestra muestra un total de 61 estudiantes universitarios, equivalente al 84.72% de la población estudiada.

Para la recopilación de la información se usó un cuestionario en la plataforma Google Forms, lo cual ofreció varias ventajas prácticas, como la facilidad de distribución para los encuestados, el registro automatizado de las respuestas y la minimización de errores en la transcripción de datos. Este formato permitió que los estudiantes de la Universidad Martín Lutero, Sede Nueva Guinea, pudieran acceder fácilmente a través de un enlace compartido por el investigador durante la aplicación presencial en las instalaciones de la universidad. Esta modalidad combinó la accesibilidad del formato digital con el control del proceso de aplicación presencial, asegurando la participación adecuada y resolviendo cualquier duda inmediata que pudieran tener los encuestados.

El cuestionario se estructuró en un total de 30 preguntas distribuidas en seis apartados. El primero estuvo dedicado a datos personales y contenía 5 preguntas cerradas orientadas a recopilar información general sobre los participantes, como edad, género y nivel académico. Los otros cinco apartados se enfocaron en las medidas de ciberseguridad implementadas por los estudiantes, y cada uno incluyó 5 preguntas diseñadas específicamente para explorar diferentes aspectos relacionados con el tema: Nivel de conocimiento en ciberseguridad, Percepción de Riesgos de Ciberseguridad, Actitud hacia la Formación en Ciberseguridad, Prácticas de Seguridad Digital y Uso de Dispositivos Tecnológicos. Todas las preguntas del cuestionario fueron de tipo cerrado, lo que permitió garantizar una mayor estandarización en las respuestas y simplificar el análisis estadístico, elemento fundamental para un estudio cuantitativo como este.

Se utilizó el juicio de expertos como forma de validación del instrumento investigativo, realizándose una prueba piloto para identificar posibles fallos en su diseño y estructura antes de su implementación en la muestra completa. Para conocer la consistencia interna del instrumento, se usó el software de IBM SPSS Statistics, en su versión número 25, para calcular el Alfa de Cronbach del cuestionario. Tras codificar y cargar los datos obtenidos en la prueba piloto, se realizó el análisis de consistencia interna, obteniendo un valor de 0.843, lo cual indica una buena correlación entre los ítems del instrumento. Para llevar a cabo el análisis de datos, se utilizaráaron herramientas como Google Forms para la recolección de datos en línea, Microsoft Excel para la organización inicial de datos y revisión de valores perdidos, y el software SPSS (versión 25) para el procesamiento estadístico y análisis descriptivo de los datos.

3. Resultados y discusión

Para este estudio fueron tomadas como objeto de estudio todas las carreras que actualmente oferta la UML sede nueva guinea, centrándonos en los años salientes o que ya están en la recta final de la culminación de estudios, teniendo como resultado que la carrera en la que se presentó un mayor índice de participantes encuestados fue la carrera de enfermería tomando en cuenta los grupos de cuarto y quinto año correspondiente a esta rama de la ciencia.

Figura 1.Distribución estudiantil por carrera.

Figura 1.Distribución estudiantil por carrera.

La mayoría de los participantes son jóvenes, especialmente aquellos entre 21 y 25 años. Este grupo es el más grande de todos, lo que muestra que el estudio se centra principalmente en adultos jóvenes que están en un momento importante de sus estudios universitarios. También hay una cantidad notable de personas de 26 a 30 años, aunque son menos en comparación con el primer grupo. Además, los más jóvenes, de 17 a 20 años, también están incluidos, pero en menor cantidad. Por último, el grupo de 31 a 40 años es el menos representado, lo que sugiere que la mayoría de los participantes son estudiantes universitarios en las primeras etapas de la adultez.

Figura 2.Distribución estudiantil por edad.

Existe una participación mayoritaria de mujeres, quienes representaron más de la mitad del total de encuestados. En contraste, los estudiantes masculinos conformaron la minoría dentro de la muestra. Como resultado, la mayoría de las respuestas y aportes obtenidos provienen de las participantes femeninas, lo que refleja una tendencia marcada en la composición de los encuestados.

Figura 3.Distribución estudiantil por sexo.

La mayoría de los estudiantes encuestados pertenecen a cuarto año, representando el grupo más significativo de la muestra, en contraste con la cantidad de estudiantes de quinto año encuestados, ya que esta fue menor, lo que indica una diferencia en la representatividad de ambos niveles dentro del análisis.

Figura 4.Distribución estudiantil por año de estudios.

Se puede apreciar que la mayoría de los encuestados son de áreas urbanas, lo que significa que son mucho más que aquellos que viven en zonas rurales. Los que provienen de zonas urbanas forman el grupo más grande, lo que implica que el estudio se centra principalmente en estudiantes que están en lugares más desarrollados. En cambio, los participantes de áreas rurales son menos numerosos, mostrando que este grupo tiene una menor representación en la muestra.

Esta distribución podría indicar una tendencia en la población estudiantil de la universidad, sugiriendo que hay más estudiantes urbanos. Esta información es importante para el estudio, ya que la forma en que se ven las prácticas y percepciones sobre ciberseguridad puede cambiar dependiendo del lugar y del acceso a la tecnología, lo que puede influir en los resultados obtenidos.

Figura 5.Distribución estudiantil por área de procedencia.

En términos generales, la mayoría de los participantes indica que tiene una comprensión básica de los conceptos relacionados con la ciberseguridad. Este es el aspecto con mayor aceptación, lo que sugiere que hay un nivel fundamental de familiarización con el tema, aunque esto no significa necesariamente un dominio profundo de las buenas prácticas en la ciberseguridad. Por otro lado, una cantidad significativa de universitarios se sienten capaces de identificar enlaces sospechosos y entender el funcionamiento de los antivirus. Sin embargo, aunque estos niveles de conocimiento son relativamente aceptables, aún queda una porción importante de encuestados que no se considera preparada en estos aspectos.

Figura 6.Nivel de conocimiento en ciberseguridad.

Por otro lado, una menor cantidad de personas manifiesta conciencia sobre los riesgos que implica conectarse a redes Wi-Fi públicas sin protección. Esto es preocupante, ya que las redes públicas son una de las principales fuentes de ataques cibernéticos, lo que indica que se requiere un mayor esfuerzo en la sensibilización sobre esta amenaza.

Uno de los resultados más críticos es el bajo nivel de confianza en la capacidad de crear contraseñas seguras. Un número reducido de encuestados se siente seguro al momento de generar credenciales de acceso robustas, lo que evidencia una vulnerabilidad significativa en la seguridad digital de los participantes. Esto podría derivar en riesgos de accesos no autorizados a cuentas personales y profesionales.

Figura 7.Percepción de riesgos de ciberseguridad.

El gráfico anterior muestra cómo los participantes ven diferentes aspectos de los riesgos en ciberseguridad, enfocándose en cinco áreas importantes: el peligro de compartir información en internet, la confianza en las compras en línea, el entendimiento sobre la exposición de datos personales, la necesidad de capacitación en ciberseguridad y los riesgos de usar redes sociales. Los resultados revelan que los estudiantes tienen una conciencia moderada, aunque hay diferencias notables entre los temas.

Riesgo de compartir información en internet: Muchos participantes admiten que hay un riesgo al dar información personal en la web. Esto implica que, aunque una buena cantidad de estudiantes entiende los peligros de exponer datos en línea, hay quienes podrían no estar totalmente informados sobre cómo cuidar su privacidad en el entorno digital.

Confianza en las transacciones en línea: Aunque algunos estudiantes confían en hacer transacciones por internet, una parte considerable no se siente completamente segura al llevar a cabo operaciones financieras en línea. Esto puede reflejar que no están familiarizados con las medidas de seguridad necesarias para proteger esas transacciones, como usar autenticación multifactor o verificar que los sitios sean seguros. Conciencia sobre la exposición de datos: Aquí, vemos que algunos participantes son conscientes de los peligros de exponer datos personales en plataformas digitales. Sin embargo, esta conciencia no es igual entre todos, lo que sugiere que algunos estudiantes podrían subestimar la importancia de proteger su información en un mundo cada vez más conectado.

Importancia de la formación en ciberseguridad: Un hallazgo clave es que muchos participantes no ven la capacitación en ciberseguridad como algo importante. Esto podría reflejar que no están suficientemente sensibilizados sobre la necesidad de aprender sobre este tema, lo que los deja más vulnerables a amenazas como el phishing, el malware o el robo de identidad. Riesgo cibernético en redes sociales: Por último, los resultados indican que los riesgos de usar redes sociales no son tan percibidos como en otras áreas de ciberseguridad. Esto puede ser porque muchos estudiantes no se dan cuenta de cómo los delincuentes pueden usar estas plataformas para obtener información personal o llevar a cabo ataques de ingeniería social.

Figura 8. Actitud hacia la formación en ciberseguridad.

Se observa que el nivel de motivación para aprender herramientas de ciberseguridad es el aspecto que recibe mayor aceptación entre los encuestados, lo que sugiere que existe un interés en adquirir habilidades prácticas en esta área. Por otro lado, el interés en cursos específicos de ciberseguridad también tiene una aceptación considerable, aunque menor en comparación con la motivación para aprender herramientas. Esto podría indicar que, si bien existe un deseo de adquirir conocimientos, los participantes pueden no estar completamente dispuestos a inscribirse formalmente en cursos sobre el tema.

Un hallazgo relevante es que una porción más reducida de los encuestados reconoce que aprender sobre ciberseguridad es clave para la protección de su información personal. Esto revela la necesidad de reforzar la concienciación sobre la importancia de estos conocimientos en la vida cotidiana. Otro aspecto con un déficit entre los estudiantes es que estos no consideran como prioridad que se deba incluir la capacitación en ciberseguridad dentro del currículo educativo. Esto sugiere que, aunque se reconoce su importancia, no se percibe como una parte fundamental dentro de los programas académicos actuales.

Figura 9.Prácticas de seguridad digital.

El gráfico presenta cómo los participantes manejan su seguridad digital, enfocándose en cinco puntos importantes: cambiar contraseñas con regularidad, usar contraseñas diferentes para cada cuenta, activar la autenticación en dos pasos, revisar los permisos de las aplicaciones antes de instalarlas y mantener los dispositivos actualizados. Los resultados revelan que hay diferentes hábitos entre los estudiantes, con algunas prácticas más populares que otras. Respecto al cambio de contraseñas, una parte moderada de los participantes dice que lo hace con frecuencia. Sin embargo, no todos lo siguen, lo que sugiere que muchos estudiantes no están aplicando esta medida básica. Esto podría hacerlos más vulnerables a problemas como el robo de credenciales o el acceso no autorizado a sus cuentas.

En cuanto al uso de contraseñas únicas, se nota que un buen número de encuestados utiliza contraseñas distintas para cada cuenta y servicio. Esta práctica es clave para disminuir el riesgo de que, si una cuenta es atacada, otras se vean afectadas. No obstante, aún hay quienes no la aplican, lo que podría indicar que no son plenamente conscientes de su importancia. Sobre la autenticación en dos pasos, muchos participantes han activado esta opción. Este método proporciona un extra de seguridad, pidiendo una verificación adicional además de la contraseña. Sin embargo, que no todos los estudiantes la están usando muestra que hay oportunidades de mejorar en la adopción de herramientas de seguridad más eficaces.

La revisión de permisos antes de instalar aplicaciones es una de las prácticas más comunes entre los participantes. La mayoría revisa lo que piden las aplicaciones, lo cual muestra que están atentos a proteger su privacidad y evitar que accedan a su información personal sin permiso.

De manera general se observa que los participantes aplican algunas medidas de seguridad digital, hay áreas donde aún no son lo suficientemente cuidadosos. Por ejemplo, no todos cambian sus contraseñas de forma regular, lo que puede aumentar el riesgo de ataques. Sin embargo, el uso de contraseñas únicas y la autenticación en dos pasos son más comunes, lo que indica una mayor conciencia de su importancia. La revisión de permisos antes de instalar aplicaciones y la actualización de dispositivos son prácticas que se adoptan más a menudo, sugiriendo que los estudiantes valoran la necesidad de cuidar su privacidad y seguridad. Sin embargo, el hecho de que no todos sigan estas pautas señala que aún hay mucho por hacer para fortalecer sus hábitos de seguridad.

Estos resultados son importantes para diseñar estrategias educativas y de concienciación. Es esencial promover una mayor adopción de prácticas como el cambio frecuente de contraseñas y el uso de herramientas de seguridad, como la autenticación en dos pasos. También hay que trabajar en la sensibilización sobre lo vital que es mantener los dispositivos actualizados y revisar los permisos de las aplicaciones, ya que estas medidas son fundamentales para reducir el riesgo frente a amenazas digitales.

Figura 10.Uso de dispositivos tecnológicos.

El gráfico examina cómo los participantes manejan la seguridad al usar dispositivos tecnológicos. Se enfoca en cinco áreas clave: cómo protegen sus dispositivos con contraseñas o tecnología biométrica, evitan prestar sus dispositivos sin vigilancia, cuidan documentos importantes, hacen copias de seguridad regularmente y utilizan software para mantener su privacidad en Internet. Los resultados muestran que hay diferencias en la forma en que los estudiantes adoptan estas prácticas. Algunas medidas son más comunes que otras, lo que indica que hay variaciones en su conocimiento y en cómo aplican hábitos de seguridad digital.

Una proporción significativa de los participantes protege sus dispositivos mediante el uso de contraseñas o sistemas de autenticación biométrica. Esta práctica es fundamental para prevenir el acceso no autorizado a los dispositivos y la información almacenada en ellos. Sin embargo, el hecho de que no todos los estudiantes la implementen sugiere que aún hay margen para mejorar en la adopción de medidas básicas de seguridad. La mayoría de los encuestados evita prestar sus dispositivos sin supervisión, lo que refleja una conciencia sobre los riesgos asociados al acceso físico no controlado. Esta práctica es crucial para prevenir el robo de información o el uso indebido de los dispositivos.

Referente a la protección de documentos importantes, se observa que una parte de los participantes protege los documentos importantes almacenados en sus dispositivos. Sin embargo, esta práctica no es generalizada, lo que podría indicar una falta de conciencia sobre la importancia de cifrar o respaldar información sensible.

Por otra parte, una proporción moderada de los estudiantes realiza copias de seguridad de manera regular. Esta práctica es esencial para garantizar la recuperación de datos en caso de pérdida, robo o fallos técnicos. No obstante, el hecho de que no todos los participantes la adopten sugiere que aún hay espacio para mejorar en la implementación de medidas de respaldo.

Finalmente, el uso de software específico para proteger la privacidad en línea es una de las prácticas menos adoptadas entre los participantes. Esto podría reflejar una falta de conocimiento sobre las herramientas disponibles o una subestimación de los riesgos asociados a la privacidad en línea.

Los resultados obtenidos muestran que hay patrones claros en cómo los estudiantes adoptan prácticas de seguridad digital, lo que indica que están algo desprovistos para manejar las amenazas cibernéticas. Aunque muchos ya utilizan medidas básicas, como proteger sus dispositivos con contraseñas o biometría y evitar prestar dispositivos sin vigilancia, otras acciones importantes, como proteger documentos valiosos y hacer copias de seguridad, no se están llevando a cabo con regularidad. Esto podría deberse a que no están completamente conscientes de cuán importantes son estas acciones o piensan que no son necesarias en su vida académica y personal.

Es preocupante ver que el uso de software de privacidad en línea es bajo, ya que esto podría significar que no se perciben correctamente los riesgos de exponer datos en el mundo digital. Tal vez esto se deba a la falta de acceso a las herramientas adecuadas o a la creencia de que la privacidad en línea no necesita atención especial. Sin embargo, en un mundo cada vez más conectado, donde los ataques cibernéticos son más complejos, es fundamental que adopten estas herramientas para proteger su información personal y académica.

Estos hallazgos destacan la importancia de crear estrategias educativas que no solo alienten a los estudiantes a adoptar prácticas básicas de seguridad, como usar contraseñas y cuidar físicamente sus dispositivos, sino que también les enseñan sobre medidas más avanzadas, como el cifrado de documentos, realizar copias de seguridad regularmente y utilizar software de privacidad. Además, es importante corregir ideas erróneas que podrían estar impidiendo que se adopten estas prácticas, como pensar que los riesgos cibernéticos sólo afectan a las empresas o que no tienen un impacto directo en su vida como usuarios del ecosistema digital.

4. Conclusiones

Los estudiantes de la Universidad Martín Lutero, Sede Nueva Guinea, tienen un conocimiento básico de ciberseguridad y utilizan herramientas fundamentales como contraseñas y antivirus. Sin embargo, no aplican de manera consistente medidas más avanzadas, como la autenticación multifactor o el cifrado de datos. Esto indica una brecha entre el conocimiento básico y la implementación efectiva de prácticas de protección digital, dejando a los estudiantes vulnerables ante amenazas cibernéticas más sofisticadas.

Aunque reconocen ciertos riesgos digitales, como el compartir información en redes sociales, los estudiantes subestiman amenazas más complejas, como el phishing o los riesgos en redes Wi-Fi públicas. Además, aunque muestran interés en aprender sobre ciberseguridad, la disposición a participar en procesos de formación formal es baja, esto refleja una percepción reducida de las consecuencias de las amenazas digitales y una actitud pasiva hacia la educación continua en ciberseguridad.

Las decisiones de los estudiantes sobre las medidas de ciberseguridad están influenciadas por la percepción de riesgo y la comodidad en el uso de herramientas. La creencia de que no son objetivos de ataques cibernéticos y la preferencia por métodos simples y accesibles limitan la adopción de prácticas más seguras. Esto resalta la necesidad de campañas de concienciación que aborden estas percepciones erróneas y fomenten una cultura de seguridad digital más proactiva.

Si bien los estudiantes aplican prácticas de seguridad digital básicas, como el uso de contraseñas y antivirus, no protegen adecuadamente sus datos personales ni realizan copias de seguridad con regularidad. Además, el uso de software de privacidad en línea es muy bajo, lo que los expone a riesgos significativos en un entorno digital cada vez más complejo. Esto evidencia una implementación insuficiente de medidas de protección y la necesidad de reforzar la educación en ciberseguridad.

5. Agradecimientos

Se agradece a los estudiantes partícipes en este estudio, a los profesores de la universidad por el apoyo brindado, especialmente a la directora de la UML sede Nueva Guinea.

6. Referencias bibliográficas

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