Apicultura, resiliencia y vulnerabilidad en medios de vida rurales sostenibles

Joaquín Ramón Larios López
Msc. Desarrollo Rural y Agronegocios
joaquinrlarios8@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0003-6724-419X
Universidad Nacional Francisco Luis Espinoza Pineda- UNFLEP

Noemí del Carmen Obregón
Ph.D Agroecología
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4758-7182
Universidad Nacional Francisco Luis Espinoza Pineda- UNFLEP

Lesly Josué Buezo Cáceres
Ph.D Gestión y Desarrollo Territorial
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6689-8309
Investigador Independiente

Resumen

El estudio analizó cómo la apicultura fortalece los capitales humano, social, físico, financiero y natural de las mujeres de la cooperativa COOPAMEM R.L., en la comunidad El Porcal, San Lucas, Madriz. Se trabajó con un enfoque cualitativo, descriptivo y transversal mediante un grupo focal y una entrevista en profundidad. El análisis se organizó con base en categorías y subcategorías derivadas del Enfoque de Medios de Vida Sostenibles. Los resultados muestran que el capital financiero y el capital natural concentran las mayores vulnerabilidades. Las participantes mencionaron ingresos inestables, falta de crédito y cambios en la floración que afectan la producción. El estudio recuperó relatos que evidencian estas limitaciones. Al mismo tiempo, se identificaron fortalezas en el capital humano y social vinculadas al aprendizaje colectivo, la cohesión del grupo y estrategias de trabajo que sostienen la actividad. La apicultura funciona como un rubro de subsistencia y actúa como soporte económico y organizativo que contribuye a la resiliencia de los medios de vida rurales.

Palabras clave: Género rural; sostenibilidad comunitaria; estrategias productivas; vulnerabilidad climática

BEEKEEPING, RESILIENCE, AND VULNERABILITY IN SUSTAINABLE RURAL LIVELIHOODS

Abstract

The study examined how beekeeping strengthens the human, social, physical, financial, and natural capitals of the women of the COOPAMEM R.L. cooperative in the community of El Porcal, San Lucas, Madriz. The research followed a qualitative, descriptive, and cross-sectional approach using a focus group and an in-depth interview. The analysis was organized based on categories and subcategories derived from the Sustainable Livelihoods Approach. The results show that financial and natural capitals present the highest vulnerabilities. Participants reported unstable income, limited access to credit, and changes in flowering patterns that affect production. The study recovered narratives that reflect these constraints. At the same time, strengths were identified in the human and social capitals, linked to collective learning, group cohesion, and work strategies that sustain the activity. Beekeeping functions as a subsistence livelihood and serves as an economic and organizational support that contributes to the resilience of rural livelihoods.

 KeyWords: Rural gender; community sustainability; productive strategies; climate vulnerability

1. INTRODUCCIÓN

El departamento de Madriz, en el norte de Nicaragua, se caracteriza por su diversidad ecológica y por la presencia de comunidades rurales cuya economía depende principalmente de actividades agropecuarias. En este contexto, la apicultura ha emergido como una alternativa productiva con alto potencial para fortalecer los medios de vida sostenibles, entendidos como el conjunto de capacidades, recursos y estrategias que permiten mejorar el bienestar presente sin comprometer los recursos naturales para las generaciones futuras (Buezo & Rojas, 2023; Gottret, 2011; Terton & Dazé, 2018).

En este sentido, en el municipio de San Lucas, la comunidad El Porcal constituye un caso representativo de un grupo de mujeres organizadas en la cooperativa COOPAMEM R.L. que han adoptado la apicultura como estrategia de diversificación económica, fortalecimiento de la autonomía y promoción de la resiliencia comunitaria. Además de aportar ingresos, esta actividad contribuye a la conservación de la biodiversidad y a la prestación de servicios ecosistémicos clave, como la polinización (Bradbear, 2005).

De este modo, a pesar de sus beneficios, persisten vacíos en la comprensión de cómo la apicultura incide de manera integral en las distintas dimensiones del desarrollo local, particularmente en territorios donde las mujeres enfrentan barreras estructurales para acceder a recursos productivos, capacitación técnica y espacios de decisión (Aguirre, 2020; Nolasco, 2017). Es así que, estudios previos destacan su potencial para generar ingresos, promover la organización y mejorar la seguridad alimentaria, pero también revelan limitaciones derivadas de factores ambientales, económicos y socioculturales que condicionan su sostenibilidad (García et al.,2024; Rodríguez et al.,2015).

Por otra parte, la teoría de los medios de vida, desarrollada inicialmente por Chambers (1986) y ampliada junto con Conway (1991), introduce una visión holística del desarrollo que pone en el centro a las personas, sus recursos y estrategias frente a la pobreza y la vulnerabilidad, al tiempo que reconoce la interacción entre los activos disponibles y el entorno institucional y social Chambers y Conway, (1991); Gómez Andino, (2015).

Este enfoque analiza cómo las familias combinan capital humano, social, natural, físico y financiero para construir medios de vida sostenibles, resilientes y adaptativos en contextos rurales. Además, indica la capacidad de los sistemas de medios de vida para resistir y recuperarse de choques y tensiones, manteniendo su base de recursos con una visión participativa y territorialmente arraigada.

En el caso del contexto rural de Nicaragua, la apicultura nace como una estrategia de diversificación y resiliencia para los pequeños productores, gracias a las condiciones agroecológicas del país, como la flora variada y baja industrialización, que favorecen la calidad y sostenibilidad de la producción apícola (Centeno & Rodríguez, 2015; Nolasco, 2017). Esta actividad genera ingresos adicionales mediante la producción de miel, cera y otros subproductos a bases de miel de abeja (Universidad Agraria, 2023) que fortalece los medios de vida al integrarse con la agricultura y la seguridad alimentaria en un marco sostenible.

También es meritorio señalar que, la apicultura en el occidente de Nicaragua, especialmente en El Viejo, muestra que la organización colectiva facilita acceso a insumos y asistencia técnica, pero la sequía y vientos fuertes aumentan la mortalidad de abejas. La producción artesanal y la cadena de comercialización de la miel corta limitan la expansión y el acceso a mercados mayores, lo que refleja una realidad compartida por gran parte de la apicultura nicaragüense (Mayorga  et al.,2020).

En este mismo orden, en el Geoparque Río Coco, la apicultura se reconoce como una actividad productiva que, al mismo tiempo, forma parte del patrimonio mixto, articulando prácticas económicas y culturales que fortalecen la resiliencia territorial (Garcia & Rojas, 2024)

Por otra parte, la apicultura también enfrenta la vulnerabilidad asociada al cambio climático. Larios, (2025) señala que las alteraciones en la floración, las plagas y las enfermedades exponen a los sistemas apícolas a mayores riesgos en territorios del corredor seco. Sin embargo, estrategias adaptativas como la diversificación de cultivos, el mejoramiento genético de abejas reinas, la alimentación suplementaria y la capacitación comunitaria fortalecen la resiliencia apícola.

Asimismo, la apicultura contribuye a la estabilidad ecológica a través de la polinización, asegurando la reproducción de cultivos y plantas silvestres, y mantiene la armonía entre capital natural y medios de vida rurales (Suárez & López, 2012)

En lo referente al cambio climático en Nicaragua, este se manifiesta mediante alteraciones en los patrones de precipitación, aumento de las temperaturas y ocurrencia de eventos extremos, lo que afecta directamente al sector agropecuario y a los medios de vida rurales, especialmente en territorios del Corredor Seco Centroamericano (Reyes, 2023).  

Esta vulnerabilidad se refleja en la disminución de la productividad, la mayor frecuencia de sequías prolongadas y el deterioro de ecosistemas forestales y agropecuarios, comprometiendo la seguridad alimentaria de comunidades rurales (Vivas & Solís, 2017). En el ámbito territorial, el cambio climático intensifica los riesgos sobre la biodiversidad, el agua y los servicios ecosistémicos, lo cual demanda estrategias adaptativas territoriales que permitan mantener la integridad ecológica y la sostenibilidad de los medios de vida (Sánchez & Reyes, 2015).

Ante a este contexto, el presente estudio se propone analizar la contribución de la apicultura al fortalecimiento de los capitales económico, natural, físico, humano y social de las mujeres apicultoras en la comunidad El Porcal, y su impacto en la sostenibilidad de sus medios de vida. La investigación busca aportar evidencia empírica que enriquezca el debate académico y oriente intervenciones orientadas a la equidad de género, la resiliencia productiva y la gestión sostenible de recursos en contextos rurales vulnerables.

A partir de lo expuesto, se considera que la apicultura tiene el potencial de fortalecer de manera diferenciada los capitales de los medios de vida de las mujeres de la comunidad El Porcal, generando procesos de organización, aprendizaje y resiliencia que permiten sostener la actividad productiva frente a contextos de vulnerabilidad financiera y ambiental.

En este marco surge la pregunta de investigación: ¿Cómo contribuye la apicultura al fortalecimiento de los capitales de los medios de vida de las mujeres apicultoras de la comunidad El Porcal y qué implicaciones tiene en su sostenibilidad?

2. MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio se desarrolló en la comunidad El Porcal, municipio de San Lucas, Madriz. La población objeto de análisis estuvo compuesta por doce mujeres apicultoras socias de la cooperativa COOPAMEM R.L. El diseño fue cualitativo, descriptivo y transversal. Este enfoque permitió comprender percepciones, experiencias y decisiones de las participantes dentro de su contexto social y productivo, de acuerdo con los lineamientos planteados por Hernández-Sampieri (2014) para estudios interpretativos.

La selección del enfoque cualitativo también respondió a la necesidad de analizar procesos organizativos, de género y sostenibilidad que no se captan adecuadamente mediante instrumentos cuantitativos, tal como señala la FAO (2016) en estudios sobre medios de vida y cambio climático en territorios rurales. El análisis se abordó considerando las condiciones socioeconómicas y ambientales propias del corredor seco nicaragüense descritas por Buezo y Rojas (2023).

La recolección de información se realizó mediante dos técnicas principales. Primero, se desarrolló un grupo focal con seis de las doce apicultoras para identificar percepciones, retos productivos, estrategias y dinámicas organizativas. Segundo, se aplicó una entrevista en profundidad a la presidenta de la cooperativa para comprender decisiones de manejo, articulación institucional y visión estratégica del grupo. Ambas técnicas permitieron obtener datos narrativos sobre los capitales que estructuran el Enfoque de Medios de Vida Sostenibles.

El análisis se fundamentó en la estructura conceptual del Enfoque de Medios de Vida Sostenibles propuesto por DFID (1999) y ampliado por Gottret (2011) y Plazas Leguizamón et al. (2018). A partir de este modelo se definieron cinco categorías iniciales: capital humano, capital social, capital físico, capital financiero y capital natural. Sobre estas categorías se realizó la codificación temática.

El procesamiento de la información incluyó varias etapas. Primero, se transcribieron los audios y notas del grupo focal y de la entrevista. Luego se realizó una lectura abierta para identificar segmentos relevantes. Después se codificaron manualmente los textos clasificando los fragmentos dentro de las categorías principales y sus subcategorías saliente. Este procedimiento permitió identificar patrones narrativos, coincidencias y diferencias entre las participantes.

Los hallazgos se organizaron en matrices interpretativas que permitieron sintetizar los relatos de las mujeres y relacionarlos con los capitales analizados. La clasificación en niveles de vulnerabilidad se apoyó en los criterios de Valdivia y Rojas (2022), pero funcionó únicamente como herramienta de síntesis para ordenar la percepción de las participantes. Esta clasificación complementó el análisis cualitativo interpretativo sin sustituirlo.

Cuadro 1 Escala de vulnerabilidad de los medios de vida

Fuente: Tomado y adaptado de (Valdivia & Rojas, 2022)

SISTEMA DE CATEGORÍAS Y SUBCATEGORÍAS

Fuente: Elaboración propia en base a la estructura conceptual de los MdVS

Este esquema analítico permitió clasificar y comparar los relatos de las participantes, identificando los patrones y organizando los hallazgos en función de los cinco capitales. Las subcategorías representaron temas salientes derivados de las experiencias y percepciones narradas durante el grupo focal y la entrevista.

3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los hallazgos que se presentan en estos resultados provienen del sistema de categorías y subcategorías definido en la metodología. Cada cita y cada interpretación se vincula con esos ejes de análisis, lo que permitió mantener coherencia entre el enfoque cualitativo, la codificación y la organización final de los datos.

CAPITALES DE LOS MEDIOS DE VIDA  

CAPITAL HUMANO

Figura  1 Capital Humano de los medios de vida

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

El análisis del capital humano muestra un nivel de vulnerabilidad media (x̄ =2.8), evidenciando que las mujeres apicultoras enfrentan limitaciones relacionadas con su formación técnica, comprensión de información y resolución de problemas en la producción apícola. El indicador más crítico corresponde a la comprensión de la información técnica (x̄=4), lo que refleja dificultades para interpretar manuales, diagnósticos y documentos especializados, particularmente aquellos vinculados con la crianza de abejas reinas. Una participante comentó “nos cuesta entender los manuales porque usan palabras y formas de hacer que no manejamos”.

Esta limitación se conecta con la necesidad de fortalecer la formación técnica y mejorar los materiales educativos disponibles en la comunidad esta situación puede estar asociada a barreras educativas y a la falta de materiales formativos adaptados al contexto rural en el que se desenvuelven.

En contraste, los conocimientos básicos sobre el manejo de colmenas, control de plagas, multiplicación y cosecha de la miel presentan un nivel bajo de vulnerabilidad (x̄=2). Este hallazgo indica que, pese a las limitaciones técnicas, las apicultoras dominan las prácticas fundamentales que sostienen la actividad productiva. De igual forma, tanto el nivel educativo general como la participación en procesos de capacitación obtuvieron calificaciones intermedias (x̄=3), lo que refleja que, aunque han accedido a algunos espacios de formación, estos no han sido suficientes ni sistemáticos para consolidar sus capacidades.

Estos resultados guardan relación directa con el objetivo de la investigación, ya que evidencian que el capital humano, si bien no representa la dimensión más vulnerable, constituye un factor importante para garantizar la sostenibilidad de los medios de vida. La falta de comprensión técnica limita la innovación y la capacidad de adaptación frente a riesgos climáticos y económicos, reduciendo las posibilidades de diversificar y escalar la producción apícola. Estudios previos en territorios similares señalan que la ausencia de procesos de formación continua y contextualizada restringe la resiliencia productiva y genera dependencia de apoyos externos (García et al., 2024; Nolasco, 2017).

Por lo tanto, invertir en el fortalecimiento del capital humano resulta importante para reducir la vulnerabilidad del sistema apícola. Esto implica diseñar programas o cursos de capacitación práctica y de bajo costo, elaborar materiales accesibles y promover metodologías de aprendizaje colectivo que permitan a las apicultoras mejorar tanto en el manejo básico como en los procesos especializados de producción y comercialización. De esta manera, el capital humano podrá sostener las prácticas actuales, que se convertirá en un factor clave de resiliencia comunitaria, potenciando la sostenibilidad de los medios de vida rurales a mediano y largo plazo.

CAPITAL SOCIAL

Figura  2 Capital Social de los medios de vida

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

El análisis del capital social refleja un nivel de vulnerabilidad media (x̄=2.8), lo que evidencia que, aunque existen relaciones institucionales y una estructura organizativa activa, persisten debilidades en la proyección externa y en los mecanismos de intercambio de conocimientos. Las dimensiones mejor valoradas fueron la afiliación a redes de apoyo (x̄=1) y la cohesión grupal (x̄=1), lo que demuestra un alto nivel de confianza y compromiso entre las integrantes de la cooperativa. En palabras de una de ellas “entre nosotras nos apoyamos, si una no puede ir al apiario ese día, otra la cubre”. Esta cohesión ha sido importante para sostener el trabajo colectivo y afrontar de manera conjunta los desafíos productivos y organizativos.

Por otro lado, la participación en reuniones y actividades dentro de la cooperativa obtuvo una calificación de (x̄=3.5), lo que significa que, la participación en actividades organizativas sigue siendo un reto, una mujer afirmó que “todavía cuesta que todas participemos en las reuniones”. lo que sugiere una asistencia irregular posiblemente vinculada a las cargas domésticas o la falta de incentivos que motiven una participación más activa. Asimismo, la relación con instituciones externas fue evaluada con (x̄=2), lo que indica cierto reconocimiento por parte de actores locales, aunque aún con limitaciones para establecer articulaciones estratégicas que fortalezcan la proyección de la cooperativa hacia niveles territoriales más amplios.

El indicador más débil corresponde a la difusión de experiencias y conocimientos con otras apicultoras, que alcanzó un nivel alto de vulnerabilidad (x̄=4.5). Esta situación muestra un bajo nivel de intercambio técnico y comercial con redes externas, limitando las oportunidades de aprendizaje colectivo y la posibilidad de establecer alianzas para ampliar los mercados. Estas debilidades ponen de relieve la necesidad de fortalecer la comunicación estratégica y de generar plataformas que faciliten la interacción con otras organizaciones del sector apícola.

Estos resultados se relacionan con la pregunta de investigación, al evidenciar que la apicultura requiere tanto de recursos productivos como de sólidas capacidades organizativas y de articulación con actores externos. Estudios previos han señalado que la cohesión interna es una fortaleza en la apicultura en Nicaragua, aunque su impacto en la sostenibilidad resulta limitado cuando no se traduce en redes amplias de intercambio y colaboración (Mayorga et al., 2020; Rodríguez et al., 2015). De este modo, el capital social se configura como un pilar fundamental que, al ser fortalecido, puede abrir mayores oportunidades de comercialización, innovación y resiliencia comunitaria.

CAPITAL FISICO

Figura  3 Capital Físico de los medios de vida

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

Igual que los indicadores anteriores

El análisis del capital físico muestra un nivel de vulnerabilidad media (x̄=2.98), lo que indica que las apicultoras cuentan con condiciones mínimas para sostener la actividad, aunque persisten limitaciones estructurales que afectan la eficiencia y el crecimiento del sistema productivo. Entre los aspectos más favorables destacan la disponibilidad de herramientas básicas para el manejo de colmenas (x̄=1) y el acceso a transporte (x̄=1), factores que permiten movilizar la producción y asegurar el cumplimiento de las tareas básicas de la apicultura.

Sin embargo, los resultados muestran debilidades importantes en indicadores como el acceso a tecnología (x̄=5) una mujer comento “Trabajamos con extractores sencillos. No tenemos tecnología más avanzada que ayude a trabajar mejor la miel” y la disponibilidad de espacios adecuados para el resguardo de materiales, que se ubican en rangos de vulnerabilidad alta. Esta carencia limita la posibilidad de incorporar mejoras técnicas y garantizar condiciones óptimas de conservación, provocando un deterioro acelerado de los equipos y herramientas utilizados. Asimismo, la valoración de las condiciones de los equipos para extraer, almacenar y envasar la miel alcanzó un promedio de (x̄=3.9), una mujer afirmo “las herramientas ya están viejas, hacemos lo que podemos con lo que hay” lo que refleja desgaste significativo y el uso de herramientas que no cumplen con los estándares necesarios de higiene y eficiencia.

Estos hallazgos confirman que, aunque el capital físico permite mantener en marcha la actividad apícola, existen techos bajos para la innovación y la diversificación. La ausencia de infraestructura adecuada y de tecnologías apropiadas restringe la competitividad del grupo frente a mercados más exigentes y reduce las posibilidades de agregar valor a la producción. Investigaciones previas en Nicaragua han señalado que la falta de inversión en infraestructura y tecnología es uno de los principales obstáculos para el desarrollo del sector apícola, pues condiciona la calidad de los productos y limita la expansión hacia mercados nacionales e internacionales (Centeno & Rodríguez, 2015; Mayorga et al., 2020).

De este modo, el capital físico se presenta como un componente estratégico que requiere ser fortalecido mediante inversiones dirigidas a la modernización de equipos, la construcción de espacios de almacenamiento y la incorporación de tecnologías apropiadas para la producción. Estas mejoras, acompañadas de procesos de capacitación técnica, pueden contribuir a elevar la calidad de la miel y sus subproductos, abrir oportunidades de comercialización en nuevos nichos de mercado y garantizar la sostenibilidad del sistema productivo en el mediano plazo.

CAPITAL FINANCIERO

Figura  4 Capital financiero de los medios de vida

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

El análisis del capital financiero muestra un nivel de vulnerabilidad media-alta (x̄=3.88), lo que evidencia que las apicultoras enfrentan serias limitaciones para sostener y escalar su actividad productiva desde una base económica sólida. El indicador más crítico corresponde a los ingresos generados por la venta de miel y subproductos (x̄=4.5), una participante menciono “la miel no deja ingresos todo el año, en meses malos hacemos otra cosa para sostener la casa” reflejando una fuerte dependencia de un rubro de alta estacionalidad y bajos márgenes de ganancia, lo que reduce la estabilidad económica de las familias.

De igual forma, la inversión en la mejora de colmenas y en la compra de materiales apícolas (x̄=4), junto con la capacidad de ahorro (x̄=4), también se ubican en niveles elevados de vulnerabilidad. Estos resultados muestran que, aunque existe disposición para fortalecer el sistema productivo, las condiciones económicas no permiten reinvertir de manera sostenida ni generar reservas que sirvan como respaldo en períodos de baja producción. El acceso a financiamiento formal obtuvo una calificación de (x̄=3.9), otra mujer menciono “los bancos no dan crédito fácil, dicen que no tenemos garantías” lo que confirma la dificultad de las apicultoras para obtener créditos adaptados a sus condiciones y necesidades territoriales.

La contribución de los ingresos apícolas a la canasta básica se situó en un valor intermedio (x̄=3), lo que permite observar que la apicultura aporta parcialmente al sostenimiento económico de los hogares, pero no logra cubrir de manera suficiente sus necesidades fundamentales. Este hallazgo dialoga y coincide con estudios previos que han señalado cómo la fragilidad financiera del sector apícola en Nicaragua está estrechamente relacionada con el limitado acceso a mercados estables, el escaso desarrollo de cadenas de valor y las barreras estructurales para acceder a crédito con enfoque de género (Buezo & Rojas, 2023; Rodríguez et al., 2015).

De este modo, el capital financiero se presenta como una dimensión crítica que demanda intervenciones estratégicas para superar su fragilidad estructural. La promoción de cursos/proyectos de educación financiera, la creación de mecanismos de ahorro colectivo y el acceso a microcréditos inclusivos podrían generar las condiciones necesarias para fortalecer este capital. Con ello, las apicultoras tendrían mayor capacidad de reinversión y podrían garantizar la sostenibilidad de su actividad productiva, reducir la dependencia de ingresos estacionales y avanzar hacia un modelo más resiliente y equitativo de medios de vida rurales.

CAPITAL NATURAL

Figura  5 Capital Natural de los medios de vida

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

El análisis del capital natural alcanza un promedio de vulnerabilidad media (x̄=3.46), lo que refleja un escenario intermedio con contrastes significativos entre sus distintos indicadores. Por un lado, la baja disponibilidad de floración obtuvo un valor de (x̄=3), Una participante comentó que “la floración ya no es igual, hay años en que casi no hay comida para las abejas” lo que limita la producción apícola de manera estacional y restringe la estabilidad del sistema. Por otro, el acceso a terrenos propios y adecuados para instalar los apiarios fue valorado en (x̄=4) otra participante nos comentó “dependemos de lo que nos prestan”, un nivel de vulnerabilidad alta que evidencia la dependencia de alquileres o préstamos de tierra, condición que genera inestabilidad en la ubicación de los colmenares.

Asimismo, el manejo sostenible de los recursos naturales (x̄=4.0) y la valoración del clima favorable para la apicultura (x̄=3.8) se ubican también en rangos de alta vulnerabilidad. Estos datos ponen de relieve que, si bien el territorio podría ofrecer condiciones climáticas propicias, la variabilidad propia del corredor seco incrementa los riesgos productivos. La presión sobre los recursos naturales, sumada a la deforestación y al deterioro del suelo, agrava aún más la sostenibilidad de la actividad apícola en este territorio.

El indicador más favorable se observó en la conservación de áreas boscosas cercanas a los apiarios (x̄ =2.5), clasificado como vulnerabilidad baja. En la zona aún se mantienen remanentes de bosque con especies como cortés (Tabebuia chrysantha), campanita y flor amarilla, que representan fuentes importantes de polen y néctar para las abejas. No obstante, estos recursos se encuentran bajo amenaza por la expansión agrícola y el uso no sostenible del suelo, lo que puede comprometer su continuidad en el mediano plazo.

Este resultado guarda relación con lo planteado por Larios (2025), quien advierte que la variabilidad climática y las alteraciones en la floración incrementan los riesgos en los sistemas apícolas del corredor seco, afectando directamente la sostenibilidad del capital natural. De igual forma, Vivas y Solís (2017) señalan que la deforestación y la degradación de los ecosistemas forestales comprometen la seguridad alimentaria y los medios de vida de comunidades rurales, lo cual coincide con la vulnerabilidad observada en la conservación de áreas boscosas en la comunidad El Porcal.

En esta línea, Sánchez y Reyes (2015) destacan la necesidad de promover medidas de adaptación y manejo sostenible de los recursos naturales frente al cambio climático en América Latina, lo que respalda la importancia de fortalecer procesos de reforestación y conservación como estrategia clave para reducir la fragilidad del capital natural en la apicultura.

NIVEL DE VULNERABILIDAD DE LOS CAPITALES DE LOS MEDIOS DE VIDA

Figura  6 Nivel de Vulnerabilidad de los Capitales de los medios de vida

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

El análisis integrado de los cinco capitales de los medios de vida muestra un contexto de vulnerabilidad media, aunque con diferencias significativas entre dimensiones. Los resultados señalan que el capital financiero (x̄=3.88) y el capital natural (x̄=3.46) presentan las mayores debilidades, mientras que el capital físico (x̄=2.98) se ubica en un nivel intermedio. En contraste, los capitales humanos (x̄=2.8) y social (x̄=2.4) reflejan vulnerabilidades más bajas, lo que los convierte en puntos de fortaleza para las mujeres apicultoras de la comunidad El Porcal.

Esta distribución muestra un contexto en el que los factores económicos y ambientales constituyen los principales obstáculos para la sostenibilidad de la apicultura. La dependencia de ingresos estacionales, la falta de acceso a crédito y la presión sobre los recursos naturales hacen que el sistema productivo tenga una base frágil. Sin embargo, la cohesión organizativa, el aprendizaje colectivo y la capacidad de trabajo en red de las apicultoras surgen como elementos que permiten compensar parcialmente estas limitaciones y sostener la actividad.

Estos hallazgos coinciden con lo señalado por Buezo y Rojas (2023), quienes destacan que los efectos del cambio climático y las barreras económicas intensifican la vulnerabilidad de los medios de vida en el corredor seco nicaragüense. De igual forma, Valdivia y Rojas (2022) acentúan que las restricciones financieras y ambientales son factores recurrentes en comunidades rurales de Madriz y Nueva Segovia, mientras que Mayorga et al. (2020) acentúan la importancia de la organización social como un mecanismo de resiliencia en contextos adversos. Esta coincidencia confirma que la sostenibilidad de los medios de vida rurales depende de la interacción entre recursos materiales e intangibles, y no únicamente de la disponibilidad de capital físico o financiero.

De esta manera, se puede afirmar que la apicultura en la comunidad El Porcal enfrenta un equilibrio delicado: aunque los capitales humano y social fortalecen la cohesión y la resiliencia comunitaria, los capitales financiero y natural continúan limitando la consolidación de un modelo verdaderamente sostenible. En este sentido, La clave estará en articular estas fortalezas organizativas con apoyos externos que permitan mejorar el acceso a crédito, fomentar la reforestación con especies melíferas y consolidar infraestructuras adecuadas.

ESTRUCTURA Y PROCESOS

Figura  7 Estructuras y procesos

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

Las estructuras y procesos que influyen en los medios de vida de las mujeres apicultoras de la comunidad El Porcal, están conformados por una red de actores institucionales, comunitarios y sociales que operan en distintos niveles y que han contribuido, en mayor o menor medida, al desarrollo de la actividad productiva apícola en este territorio.

A nivel local, la Cooperativa Multisectorial Jóvenes Emprendedores de Madriz, COMJERUMA R.L. ha sido una aliada funcional en el proceso de comercialización de la miel de abeja. Su apoyo se ha centrado en la compra de miel a granel y en la provisión de envases que permiten a las socias de COOPAMEM R.L. fragmentar y presentar sus productos de forma adecuada. Esta relación comercial ha facilitado la circulación de la producción apícola dentro del territorio, aunque aún limitada a escala local.

La Alcaldía de San Lucas ha desempeñado un papel importante en la promoción de la marca comunitaria, mediante la invitación a participar en ferias locales y eventos públicos. “Las ferias ayudan a vender, pero no es siempre. Cuando nos invitan, aprovechamos”, dijo una participante al referirse al apoyo de la alcaldía. Esta articulación ha permitido visibilizar el trabajo de las mujeres apicultoras y fortalecer su presencia en espacios de intercambio económico y cultural.

En el ámbito institucional, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) ha brindado capacitaciones orientadas al desarrollo de marca, etiquetado y comercialización, lo que ha contribuido a mejorar la presentación de los productos y a cumplir con requisitos técnicos básicos. En años anteriores, el MEFCCA fue una fuente de financiamiento para el grupo, facilitando el acceso a recursos para la compra de materiales y el fortalecimiento de capacidades productivas.

Desde la sociedad civil, en años anteriores la organización Ayuda en Acción fue un actor importante en el acompañamiento técnico y organizativo de las mujeres apicultoras. Su intervención promovio procesos de formación, liderazgo y articulación con otras iniciativas productivas, contribuyendo al empoderamiento de las socias y al fortalecimiento de la estructura interna de la cooperativa.

En cuanto a los mercados, la comercialización de la miel se realiza principalmente a nivel comunitario y local, con ventas directas desde los hogares de las socias y en ferias municipales. Aunque esta estrategia ha permitido mantener ingresos constantes, aún se percibe una limitada articulación con otros mercados municipales o nacionales, lo que representa una oportunidad de mejora en términos de escalabilidad y sostenibilidad económica.

Por otro lado, las normas sociales y culturales también influyen en los procesos organizativos. La transformación de roles tradicionales de amas de casa a emprendedoras ha sido posible gracias al reconocimiento comunitario y al fortalecimiento de la autoestima de las mujeres. Sin embargo, persisten ciertos estigmas y barreras culturales que limitan su participación plena en espacios de decisión y en el acceso equitativo a recursos productivos.

En conjunto, estas estructuras y procesos conforman un entorno institucional mixto, donde la articulación entre actores locales, institucionales y sociales han sido clave para el avance de la apicultura como medio de vida en esta comunidad. No obstante, se requiere fortalecer los vínculos con instituciones financieras, gremios productivos y mercados más amplios.

ESTRATEGIAS DE LOS MEDIOS DE VIDA

Figura  8 Estrategias de los medios de vida, comunidad El Porcal, San Lucas, Madriz

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de campo

Las mujeres apicultoras de la comunidad El Porcal han desarrollado una serie de estrategias que les permiten combinar sus recursos disponibles para sostener y fortalecer sus medios de vida.

Estas estrategias responden tanto a la necesidad de diversificar sus fuentes de ingreso como a la intención de consolidar su autonomía económica y organizativa en un territorio marcado por la estacionalidad productiva y la limitada articulación con mercados externos.

Una de las principales líneas estratégicas es la reforestación con especies melíferas y multipropósito, como el mandagual, madero negro (Pixidio discípula), leucina (Leucina leucocephala), marango (Moringa oleifera) y cítricos (Citrus spp.). “Sembramos mandagual y cítricos para que las abejas tengan floración cerca”, mencionó una de las apicultoras al describir las acciones de reforestación.

Estas especies contribuyen a mejorar la disponibilidad de floración para las abejas y también fortalecen la sostenibilidad ambiental del sistema productivo, al mejorar la cobertura vegetal y conservar la biodiversidad local.

En el ámbito comercial, las apicultoras han desarrollado una marca, con el nombre de “Miel El Malacate”, logrando posicionar sus productos en el territorio mediante estrategias de bajo costo, pero alto impacto, como la presencia en ferias municipales, la venta directa desde sus hogares, la promoción de boca en boca en su comunidad, la colocación de pequeños rótulos en la comunidad. Además, se ha creado una página en Facebook que les permite tener presencia en redes sociales y ampliar su alcance.

La transformación de la miel en subproductos representa otra estrategia clave. Entre ellos, se destaca el vino saborizado El Malacate, que se ha convertido en el producto más vendido. También elaboran jabones y cremas, lo que les permite mantener ingresos incluso en épocas de baja producción apícola. En ocasiones puntuales, han logrado colocar su miel en farmacias locales del municipio de Somoto, lo que evidencia un potencial de expansión hacia mercados urbanos de otros municipios.

Complementariamente, las mujeres y sus familias desarrollan actividades agrícolas a pequeña escala, principalmente el cultivo de maíz (Zea mays) y frijol (Phaseolus vulgaris), destinados tanto al autoconsumo como a la venta local. Estas actividades se complementan con la venta de tortillas, ropa usada, atol de soya y otros productos elaborados en el hogar.

Una estrategia destacada es el establecimiento de huertos familiares en los solares de las asociadas, donde cultivan hortalizas como rábano (Raphanus sativus), cebolla (Allium cepa), cilantro (Coriandrum sativum), pepino (Cucumis sativus), ayote (Cucurbita pepo), pipián (Cucurbita argyrosperma), cebollín (Allium fistulosum), zanahoria (Daucus carota) y tomate (Solanum lycopersicum). Estos cultivos, aunque de escala reducida, a nivel de solares, permiten diversificar la dieta familiar y generar ingresos mediante la venta comunitaria.

Todas estas estrategias reflejan una capacidad de adaptación y organización que fortalece la resiliencia de las mujeres apicultoras frente a las limitaciones estructurales del territorio.

La combinación de actividades productivas, comerciales y ambientales demuestra un enfoque integral de sostenibilidad, donde los medios de vida se sostienen y se transforman en oportunidades de desarrollo local.

4. CONCLUSIONES

La apicultura en la comunidad El Porcal funciona como un rubro de subsistencia. Las mujeres dependen de esta actividad para complementar ingresos y sostener su hogar. Los resultados muestran que la estacionalidad de la producción, la falta de crédito y los cambios en la floración limitan el crecimiento de la actividad. Aun así, la organización, el trabajo colectivo y las estrategias que desarrollan permiten mantener la producción y enfrentar los meses de baja oferta. La apicultura seguirá siendo una fuente de sustento que combina ingresos, alimentación y prácticas ambientales que fortalecen la vida comunitaria.

Las estrategias desarrolladas por las mujeres apicultoras, como la diversificación de ideas de negocio alternas a la apicultura y la gestión y creación de la marca de sus productos, demuestran una alta responsabilidad y capacidad de adaptación frente a contextos adversos.

La apicultura trasciende lo económico al integrarse con procesos culturales, ambientales y organizativos del territorio. Este enfoque permite transformar limitaciones en oportunidades de desarrollo local. Fortalecer estos procesos es importante para consolidar medios de vida sostenibles y equitativos.

5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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